Romances
Romances Pericles se adelanta para hablar.
Sale.
Rayos y truenos. Entra PERICLES,
a bordo de un barco.
PERICLES ¡Dios de esta inmensidad, apacigua las olas
que bañan cielo e infierno! ¡Y tú que tienes
poder sobre los vientos, ponles fuertes grilletes
tras hacerlos bajar a lo profundo; acalla
tus ensordecedores truenos y atenúa
tus sulfurosas llamaradas! Licórida,
dime, ¿qué hace mi reina? Y tú, tormenta infecta,
¿escupes sobre ti misma? La muerte es sorda
a los silbidos marineros, leves susurros
que nadie oye. ¡Licórida! ¡Oh, Lucina,
divina patrona y dulce partera de aquellas
que por la noche lloran, yo te convoco a bordo
de esta nave danzante! ¡Alivia los dolores
de parto de mi reina! ¿Qué hay, Licórida?
Entra LICÓRIDA con un bebé en brazos.
LICÓRIDA He aquí algo demasiado joven para este trance,
y si tuviera raciocinio querría morir
igual que yo. Alzad en brazos esta parte
de vuestra reina muerta.