Romances
Romances DIONISA Recuerda tu promesa, juraste que lo harÃas.
No es más que un golpe, y nunca nadie lo sabrá.
Nada en el mundo te será más provechoso
ni más fácil de hacer. No dejes que la gélida
conciencia ni el fogoso amor llenen tu pecho
de cautela; ni permitas que la débil piedad,
que hasta las mujeres desdeñamos, te acobarde.
Sé un soldado de tu causa.
LEONINO Lo haré a pesar de que ella es admirable.
DIONISA Con más razón habrÃa de estar junto a los dioses.
Entra MARINA con una cesta de flores
y va hacia la tumba.
Mira, aquà llega, llorando a su nodriza muerta.
¿Estás decidido?
LEONINO Lo estoy.
MARINA No, voy a robar del verdegal de Tellus
para adornar tu césped con colores: flores
azules, amarillas, lilas y pensamientos,
como un tapiz caerán sobre tu tumba
mientras dure el verano. ¡Pobre de mÃ!
Nacà en plena tormenta y allà murió mi madre.
El mundo es desde entonces una constante
tempestad que me aleja de mis amigos.
DIONISA ¡Cómo, Marina! ¿Por qué paseas sola?