Romances
Romances dile que sé cantar, tejer, coser y danzar,
amén de otros talentos de los que no me jacto,
y que estaría dispuesta a enseñarlos.
Esta es una ciudad muy populosa y no dudo
de que habrá alumnas abundantes.
BOULT ¿Eres capaz de enseñar todo eso que has dicho?
MARINA Si no lo fuera, puedes llevarme adentro y prostituirme con el lacayo más servil que suele frecuentar la casa.
BOULT Bueno, veré qué puedo hacer por ti. Si puedo colocarte, lo haré.
MARINA Pero entre mujeres decentes.
BOULT A fe mía que frecuento muchas de esta clase. Pero puesto que mis patrones te han comprado, no podrás marcharte sin su consentimiento. Les comunicaré tus intenciones y estoy seguro de que se mostrarán razonables. Ven, haré lo que pueda. Ven por aquí.
Salen.
Quita el letrero.
Entra GOWER.
GOWER Así, según sigue el relato, Marina escapa
del burdel y encuentra una casa decente.
Canta y baila como los dioses, y atrapa
con sus dotes divinas a los allí presentes.
Enmudece a los sabios y son tan naturales
sus bordados de tallos, aves, ramas y nuezas
