Romances
Romances que su arte es hermana de las rosas reales
y sus sedas, gemelas de las rojas cerezas.
No le faltan pupilas de distinguida casta
que con holgura le pagan; Marina entrega
todo el dinero a la alcahueta y eso le basta.
Volvamos ahora la vista al padre, que llega
al país donde vive su hija, tras mucho batallar
entre las olas; allí habíamos abandonado
su rastro. Imaginemos, pues, que ha ido a anclar
en estas costas. La ciudad, en tanto, ha comenzado
a celebrar la fiesta anual que honra a Neptuno.
Desde el puerto, Lisímaco ya ha advertido
la nave de Tiro con sus gallardetes brunos,
y hacia ella dirige su falúa, decidido.
Imaginaos una vez más a bordo de la nave
del desdichado Pericles, donde tendrá lugar
el desarrollo de la acción y más, si cabe.
Ahora solo os resta sentaros y escuchar.
Sale.
Entran HELICANO por arriba, y por abajo dos MARINEROS, uno perteneciente al navío tirense, otro a una falúa de Mitilene.
MARINERO TIRENSE (Al MARINERO DE MITILENE.)
El señor Helicano podrá atenderos.
Oh, aquí está.
(A HELICANO.) Señor,
ha llegado una falúa de Mitilene