Romances
Romances quedó a cargo de Cleón, que a la edad de catorce
ordenó asesinarla. Pero su estrella cambió
y fue a parar a Mitilene. Y al recalar allí
quiso la suerte traer a la doncella a bordo
de nuestra nave, donde sus límpidos recuerdos
la revelaron como mi hija.
THAISA ¡Ese rostro, esa voz!
Vos sois, vos sois… ¡Oh, real Pericles!
Se desmaya.
PERICLES ¿Qué dice la monja? ¡Se muere, ayuda, caballeros!
CERIMÓN Noble señor, si es cierto
lo que habéis dicho ante el altar de Diana,
ella es vuestra esposa.
PERICLES No, solemne aparecido:
estos mismos brazos la lanzaron por la borda.
CERIMÓN Frente a estas costas, sin duda.
PERICLES Sin duda alguna.
CERIMÓN Fijaos en la dama. La abruma la euforia.
Una tempestuosa madrugada, el mar la arrojó
a estas playas. Yo mismo abrí su féretro: había
ricas joyas dentro. Tras reavivarla la envié
a este templo de Diana.
PERICLES ¿Podríamos verlas?
CERIMÓN Poderoso señor, las podéis ver en mi casa;