Romances
Romances HIDALGO PRIMERO Por ridícula que suene la negligencia
no deja de ser cierta.
HIDALGO SEGUNDO Y yo bien os creo.
HIDALGO PRIMERO Retirémonos. Aquí está nuestro hidalgo
con la reina y la princesa.
Salen los HIDALGOS.
Entran PÓSTUMO, la REINA e IMOGENIA.
REINA No, hija mía, estad segura, en mí no hallaréis
mala voluntad para con vos, como se dice
de tantas madrastras. Sois mi cautiva,
mas el carcelero os dará las llaves
de vuestra prisión. En cuanto a vos,
Póstumo, apenas calme la ira del rey
abogaré por vuestra causa. A fe mía
que aún arde su cólera, y será mejor
que acatéis su condena con la resignación
que os inspire la prudencia.
PÓSTUMO Si así os place
partiré hoy mismo, alteza.
REINA Conocéis el riesgo.
Daré ahora un paseo por el jardín
lamentando los pesares del amor contrariado,
aunque el rey ha prohibido que os dejen a solas.
Sale la REINA.