Romances
Romances en la caza, feroces como lobos devorando sus presas.
Valerosos para abatir cuanto huye. Como pájaros
cautivos hacemos de la jaula un coro y cantamos
libremente nuestra esclavitud.
BELARIO ¡Qué forma de hablar!
Quisiera que conocieseis las usuras ciudadanas,
las intrigas de la corte, difícil de dejar
y de tener por amiga, desde cuya cumbre
se despeña quien la alcanza, tan resbaladiza
que el miedo es peor que la caída; o el oficio
de la guerra, que busca peligros
en nombre de la gloria y el honor, muere
en su intento y ve cómo sus proezas encuentran
calumnias por epitafios. A menudo el bien
con el mal se premia, y peor aún, debe
inclinarse ante el castigo. Muchachos,
en mí puede leerse tal historia. Mi cuerpo
está marcado por las espadas de Roma,
y mi fama fue grande en su día. Cimbelino
me estimaba, mi nombre despuntaba siempre
al tratar de soldados. Era yo entonces un árbol
lleno de frutos. Mas una noche la tormenta,
o el robo si lo preferís, me despojó
de mis tesoros maduros, mis propias hojas,
y desnudo me enfrenté al vendaval.
GUIDERIO ¡Triste favor!