Romances
Romances BELARIO Mi culpa, como sabéis, no fue otra
sino que dos villanos, cuya palabra
falsa tuvo más peso que mi honor
intachable, juraron ante Cimbelino
que yo conspiraba con Roma. Fui desterrado,
y por veinte años estas rocas han sido
mis dominios. Aquí he vivido con honra
y libertad, pagando más tributos a los cielos
que en mis años mozos. ¡Y ahora escalad
la montaña! Así no hablan los cazadores.
Quien primero alcance al ciervo será el rey
de la fiesta, servido por los otros dos
sin temor de los venenos que acechan
a los poderosos. Os encontraré en el valle.
Salen
GUIDERIO y ARVIRAGO.
¡Qué duro es sofocar la llama de la naturaleza!
Ni ellos saben que son hijos
del rey ni Cimbelino que están vivos.
Me creen su padre, y aunque criados
sin lujo y forzados a encogerse en esta cueva,
sus pensamientos rozan el techo
de los palacios, y su estirpe
les hace príncipes en las tareas más sencillas.
Polidoro, primogénito de Cimbelino