Romances
Romances perseguiré a esos que salieron corriendo,
y a las puertas de la ciudad de Lud plantaré
vuestras cabezas. Ríndete.
CLOTEN y GUIDERIO luchan y salen.
Entran BELARIO y ARVIRAGO.
BELARIO ¿No hay nadie por ahí?
ARVIRAGO Ni un alma. Seguramente os equivocasteis con él.
BELARIO No sé. Hace mucho que no lo veo,
pero el tiempo no ha desdibujado
sus facciones. Su voz desafinada
y su hablar entrecortado eran los mismos.
Estoy seguro de haber visto a Cloten.
ARVIRAGO Aquí los dejamos.
Ojalá mi hermano se las arregle bien con él,
si es tan fiero como decís.
BELARIO Cuando aún era un hombre
a medio hacer no le temía a nada.
Y eso que la falta de juicio a menudo
es madre de la cobardía.
Entra GUIDERIO con la cabeza de CLOTEN.
Aquí está tu hermano.
GUIDERIO Este Cloten era un bufón, una bolsa vacía
sin dinero dentro. Ni Hércules hubiera podido
sacarle los sesos, porque no tenía.
Pero de no haberme adelantado ese cretino