Romances
Romances a los semblantes, sacando partido del lugar.
La nobleza de su porte era una arenga
capaz de hacer de las rocas lanzas.
En parte avergonzados, en parte
con nuevos ánimos, los pocos
que por imitación se mostraban cobardes
(¡gran pecado en la guerra!) como leones
se revolvieron contra los domadores.
Al verse cazado el cazador se retira en desbandada.
Las águilas remontan cual gallinas el vuelo,
desandando con vergüenza sus pasos
victoriosos. Como las últimas provisiones
de las travesías, en la necesidad dan la vida
los cobardes. ¡Y cómo golpean al hallar descubiertas
las espaldas! Los muertos, los moribundos,
los que habían perdido a sus amigos,
los que de diez en diez un solo adversario
derrotaba, eran de pronto carniceros de veinte
cada uno. Los que preferían la muerte al combate
se tornan el terror de la batalla.
NOBLE Curioso lance:
un camino angosto, un anciano y dos muchachos.
PÓSTUMO No, que no os sorprenda. Tenéis más dotes
para asombraros por las hazañas ajenas