Romances
Romances CABALLERO Estaban detrás de unos pinos. Nunca he visto
a nadie escapar tan deprisa. Los seguí
con la mirada hasta los barcos.
LEONTES ¡Qué bendición la mía:
censuré con justicia y acerté en el dictamen!
¡Ah, si supiera menos! ¡Qué maldito he de ser
para ser tan bendito! En el fondo de la copa
puede haber un araña, y uno puede beber
y, no teniendo el conocimiento infectado,
no sufrir el veneno; pero si alguien le pone
el detestable bicho ante los ojos, y le hace
saber lo que ha bebido, le entran náuseas
y temblores violentos en las tripas. Yo bebí,
y además vi la araña. Camilo ha sido para ellos
celestino y asistente. Conspiran
contra mi vida y mi corona.
Todas las sospechas se confirman: antes ya
de estar a mi servicio, ese tramposo
era empleado de él; ha descubierto mi plan
y me deja hecho un pingajo, sí, un juguete
de su antojo. ¿Cómo pudo abrir las puertas
tan fácilmente?
CABALLERO Por la misma autoridad
de que tantas veces se valió para transmitir
las órdenes de su alteza.
LEONTES Lo sé muy bien.