Romances
Romances (A HERMIONA.) Dame el niño. Me alegra que no hayas sido tú
la que le dio de mamar. Aunque se me parece
en algo, lleva demasiada sangre tuya.
HERMIONA ¿Qué es esto, Leontes? ¿Una broma?
LEONTES Llévense al niño de aquí. Que no se le acerque.
Llévenselo, y que ella se entretenga
con lo que lleva en el vientre. Esa hinchazón
es cosa de Polixeno.
Sale una DAMA con MAMILIO.
HERMIONA Yo solo digo que no es cierto, y juro
que debes confiar en mi palabra
así te inclines a desmentirla.
LEONTES Mírenla, señores,
mírenla bien; antes de haber terminado de decir
que es una mujer hermosa, sus justos corazones
habrán de lamentar su indecencia. ¡Honorable!
Alábenla ustedes por la fachada,
que en mi opinión merece elogio, y enseguida
vendrá la mueca resignada, el «mmm» o el «ja»,
los mezquinos gestos que usa la calumnia…
O me equivoco, la compasión, porque la calumnia
insulta incluso a la virtud. No bien ustedes digan
que es hermosa, esas muecas, esos «mmm» y esos «ja»