Romances
Romances Mi buen señor, poco podrás entonces repararme
diciendo que estabas errado.
LEONTES No, si me equivoco
en el cimiento sobre el que alzo el edificio,
ni el centro de la tierra bastaría
para sostener un trompo. ¡Largo! ¡A la cárcel!
Una sola palabra en su defensa, y el que la diga
se condena.
HERMIONA Siento el influjo de un planeta aciago.
Debo ser paciente hasta que el cielo
se muestre más propicio. Buenos señores,
al contrario de lo corriente en mi sexo,
no soy muy dada al llanto; puede que la falta
de ese rocío vano les seque la piedad; pero tengo
aquí alojada esa pena del honor cuyo fuego
es más intenso que el torrente de las lágrimas.
Les ruego que se pronuncien sobre mí
con el juicio claro que da la caridad, y así
se cumpla la voluntad del rey.
LEONTES ¿No me han oído?
HERMIONA ¿Quién va a acompañarme? Ruego a su alteza
permita a mis damas estar conmigo; bien se ve
que mi estado lo requiere. (A las DAMAS.) No lloren,
pobres bobas, no hay motivo. Cuando sepan de seguro