Romances
Romances Desconozco esa materia tanto como usted
me desconoce a mí, y no soy menos decente
que usted loco; lo cual, según anda este mundo,
para pasar por decente basta, le aseguro.
LEONTES
¡Traidores! ¡Ninguno la echará! (A ANTÍGONO.) Dale la bastarda,
viejo caduco, pingajo de tu hembra, echado
del gallinero por esta clueca. Toma la bastarda.
Agárrala, te digo, y dáselo a tu arpía.
PAULINA Indignas sean para siempre esas manos
si te atreves a levantar a la princesa
después de que la haya insultado sin razón.
LEONTES El tipo le teme a su mujer.
PAULINA Y ojalá
usted le temiese a la suya; seguro que así
llamaría suyos a sus hijos.
LEONTES ¡Nido de traidores!
ANTÍGONO Yo no, por esta luz.
PAULINA Ni yo, ni nadie aquí
salvo uno solo, él, que con un aguijón
más duro que una espada hiere su propio honor
sagrado, el de su reina, el de un hijo
que es todo una promesa y el de esta criatura,
y no querrá (y es una maldición que no podamos
obligarlo) arrancarse la raíz de esas ideas,
tan podrida como sano está el roble más verde