Romances
Romances tus palabras, solo que a mí no me calzan.
LEONTES No vas a reconocerlo.
HERMIONA No hay nada que yo deba
confesar, salvo haber hecho algo que solo ahora
cae sobre mí como una falta. Respecto a Polixeno,
con quien aquí se me acusa, reconozco
que lo quiero como demanda su honra; con el amor
cortés que corresponde a la señora que soy;
el amor que tú mismo me exigiste profesarle
y que escatimar habría sido de mi parte
desobediencia a ti y a la vez ingratitud
con tu amigo, cuyo amor, desde el primer
balbuceo de la infancia, se dijo libremente
todo tuyo. En cuanto a conspirar, seguiría
ignorando el gusto de ese plato, así me lo ofreciesen
recién cocinado. Sé únicamente que Camilo
fue siempre un hombre honrado; y a buen seguro
ni los dioses, ignorantes como yo,
saben por qué dejó la corte.
LEONTES Tú sabías
de su marcha, como sabes bien lo que has jurado
hacer aquí en su ausencia.
HERMIONA Señor, hablas un idioma
que no entiendo. Mi vida, que pongo a tus pies,
está a merced de tus sueños.
LEONTES Mis sueños son tus actos.