Romances
Romances recordarán tal vez que mencioné a un hijo del rey
cuyo nombre, ahora lo digo, es Florizel;
y acto seguido paso a hablarles de Perdita,
crecida a estas alturas en gracia y maravilla.
No quiero profetizar lo que le espera;
lo que depara el Tiempo se sabrá cuando suceda.
Es hija de un pastor; y de su situación
y porvenir se ocupará por igual mi relación.
Si alguna vez los sometieron a un rato más pesado
permÃtanme seguir y se verán recompensados.
Si no, es deseo de este, el Tiempo, el más curtido,
que no les toque nunca un espectáculo aburrido.
Sale.
ESCENA II
Entran POLIXENO y CAMILO.
POLIXENO Deja de importunarme, Camilo, por favor. Puede que negarte algo sea una enfermedad, pero concederte lo que pides serÃa la muerte.
CAMILO Hace quince años que no veo mi patria. Aunque la mayor parte de mi vida he respirado el aire de otras tierras, quiero que mis huesos descansen allÃ. Además, mi señor, el rey arrepentido, a cuya pena sincera puedo dar cierto alivio, me ha mandado llamar, o asà lo creo, y ese es un incentivo más para partir.