Romances
Romances POLIXENO Lo mismo vengo advirtiendo yo, Camilo, y tanto me preocupa que he puesto espías a vigilar sus ausencias. Me han informado de que rara vez se aleja de la casa de un humilde pastor, un hombre, dicen, que partiendo de la nada, y más allá de lo que podían imaginar los vecinos, ha acumulado una fortuna inconcebible.
CAMILO He oído hablar de un hombre así, señor, que tiene una hija de una distinción fuera de lo corriente. La muchacha ha cobrado tal fama que hoy cuesta creer que haya nacido en una choza.
POLIXENO Lo mismo me han dicho a mí, y temo que ese sea el anzuelo que arrastra a mi hijo hacia allí. Vas a acompañarme al lugar, Camilo. Ocultando quiénes somos, le haremos al pastor unas preguntas. Como es un hombre simple, creo que no será difícil averiguar qué atrae tanto a Florizel. Acompáñame en este asunto, por favor, y deja de pensar en Sicilia.
CAMILO Le obedezco de buena gana.
POLIXENO ¡Eres inestimable, Camilo! Vamos a disfrazarnos.
Salen.
ESCENA III
Entra AUTÓLICO cantando.
AUTÓLICO
Ya despunta el narciso en la vereda
y en el valle la buscona se pasea;
hay en el aire un dulzor cálido y tierno;