Romeo y Julieta
Romeo y Julieta LADY CAPULETO
Basta de esto, por favor; cállate.
NODRIZA
Sí, señora; y sin embargo, no puedo hacer otra cosa que reír cuando recuerdo que cesó de llorar y dijo: «Sí». Y eso, os lo aseguro, que tenía en la frente un bulto tan grande como el cascarón de un pollo; un golpe terrible; y que lloraba amargamente. «Sí —dijo mi marido—, ¿te caes hacia adelante? cuando seas más grande darás de espalda. ¿No es cierto, Julia?» Ella concluyó el llanto y contestó: «Sí».
JULIETA
Concluye, concluye tú también, nodriza, te lo suplico.
NODRIZA
Callo, he acabado. ¡La gracia de Dios te proteja! Eras la criatura más linda de cuantas crié: Si vivo lo bastante para verte un día casada, quedaré satisfecha.
LADY CAPULETO
A punto; el matrimonio es precisamente el particular de que venía a tratar. Dime, Julieta, hija mía, ¿en qué disposición te sientes para el matrimonio?
JULIETA
Es un honor en el que no he pensado.
NODRIZA
¡Un honor! Si no hubiera sido tu única nodriza diría que con el jugo de mi seno chupaste la inteligencia.