Romeo y Julieta
Romeo y Julieta Y si os hundÃs en él, le abrumaréis; para el delicado niño sois un peso terrible.
ROMEO,
¿El amor delicado niño? Es crudo, es áspero, indómito en demasÃa; punza como la espina.
MERCUCIO
Si con vos es crudo, sed crudo con él; devolvedle herida por herida y le venceréis. Dadme una careta para ocultar el rostro. (Enmascarándose) ¡Sobre una máscara otra! ¿Qué me importa que la curiosa vista de cualquiera anote deformidades? Las pobladas cejas que hay aquà afrontarán el bochorno.
BENVOLIO
Vamos, llamemos y entremos y asà que estemos dentro, que cada cual recurra a sus piernas.
ROMEO
Un hachón para mÃ. Que los aturdidos, de corazón voluble, acaricien con sus pies los insensibles juncos; por lo que a mà toca, me ajusto a un refrán de nuestros abuelos. Tendré la luz y miraré. Nunca ha sido tan bella la fiesta, pero soy hombre perdido.
MERCUCIO
¡Bah! De noche todos los gatos son pardos; era el dicho del Condestable: Si estás perdido, te sacaremos (salvo respeto) de la cava de este amor en que estás metido hasta los ojos. Ea, venid, quemamos el dÃa.
ROMEO