Romeo y Julieta
Romeo y Julieta Con las ligeras alas de Cupido he franqueado estos muros; pues las barreras de piedra no son capaces de detener al amor: Todo lo que éste puede hacer lo osa. Tus parientes, en tal virtud, no son obstáculo para mÃ.
JULIETA
Si te encuentran acabarán contigo.
ROMEO
¡Ay! Tus ojos son para mà más peligrosos que veinte espadas suyas. Dulcifica sólo tu mirada y estoy a prueba de su encono.
JULIETA
No quisiera, por cuanto hay, que ellos te vieran aquÃ.
ROMEO
En mi favor esta el manto de la noche, que me sustrae de su vista; y con tal que me ames, poco me importa que me hallen en este sitio. Vale más que mi vida sea vÃctima de su odio que el que se retarde la muerte sin tu amor.
JULIETA
¿Quién te ha guiado para llegar hasta aqu�
ROMEO
El amor, que a inquirir me impulsó el primero; él me prestó su inteligencia y yo le presté mis ojos. No entiendo de rumbos, pero, aunque estuvieses tan distante como esa extensa playa que baña el más remoto Océano, me aventurarÃa en pos de semejante joya.