Romeo y Julieta
Romeo y Julieta ¡Oh! No jures por la luna, por la inconstante luna, cuyo disco cambia cada mes, no sea que tu amor se vuelva tan variable.
ROMEO
¿Por qué debo jurar?
JULIETA
No hagas juramento alguno; o si te empeñas, jura por ti, el gracioso ser, dios de mi idolatría, y te creeré.
ROMEO
Si el caro amor de mi alma.
JULIETA
Bien, no jures: aunque eres mi contento, no me contenta sellar el compromiso esta noche. Es muy precipitado, muy imprevisto, súbito en extremo; igual exactamente al relámpago, que antes de decirse: brilla, desaparece. ¡Mi bien, buenas noches! Desenvuelto por el hálito de estío, este botón de amor, será quizás flor bella en nuestra próxima entrevista. ¡Adiós, adiós! ¡Que un reposo, una calma tan dulce cual la que reina en mi pecho se esparza en el tuyo!
ROMEO
¡Oh! ¿Quieres dejarme tan poco satisfecho?
JULIETA
¿Qué satisfacción puedes alcanzar esta noche?
ROMEO
El mutuo cambio de nuestro fiel juramento de amor.