Romeo y Julieta
Romeo y Julieta Enjuto, como un curado arenque. ¡Oh, carne, carne, en qué magrez te has convertido! Vedlo; alimentándose está con las cadencias que fluÃan de la vena de Petrarca. Laura, en comparación de su dama, era sólo una fregona; sÃ, pero tenÃa más hábil trovador por apasionado, Dido, una moza inculta; Cleopatra, una gitana; Helena y Hero, mujeres de mal vivir, unas perdidas; Tisbe, unos azules ojos o cosa parecida, pero sin alma. ¡Señor Romeo, bon jour! Éste es un saludo francés a vuestros franceses pantalones. Anoche nos la pegasteis de lo lindo.
ROMEO
Buenos dÃas, señores. ¿Qué cosa os pegué?
MERCUCIO
La escapada, querido, la escapada; ¿no acabáis de comprender?
ROMEO
Perdón, buen Mercucio, tenÃa mucho que hacer y, en un caso como el mÃo, es dable a un hombre quebrar cumplidos.
MERCUCIO
Esto equivale a decir que un caso como el vuestro fuerza a un hombre a quebrar las corvas.
ROMEO
En el sentido de cortesÃa.
MERCUCIO
Con sumo favor la aplicaste.