Romeo y Julieta
Romeo y Julieta ¿Dónde está mi madre? Y bien, está adentro. ¿Dónde habrÃa de estar? ¡Qué extraña respuesta la tuya! Vuestro amor se explica como un honrado hidalgo. ¿Dónde está vuestra madre?
NODRIZA
¡Oh, Virgen MarÃa! ¿Tan en ascuas estáis? SÃ, lo veo, la tomáis conmigo. ¿Es ése el fomento que aplicáis a mis doloridos huesos? De aquà en adelante, llevad vos misma vuestros mensajes.
JULIETA
¿Por qué tal baraúnda? Vamos, ¿qué dice Romeo?
NODRIZA
¿Habéis alcanzado permiso para ir hoy a confesaros?
JULIETA
SÃ.
NODRIZA
Bien, id a la celda de Fray Lorenzo, donde un hombre aguarda para haceros su mujer. SÃ, la bullidora sangre os sube a las mejillas. Cada cosa que diga va súbitamente a enrojecerlas. Corred a la iglesia; yo voy por otro lado en busca de una escala, por la cual vuestro amante, tan pronto como oscurezca subirá al nido de su tórtola. Yo soy la bestia de carga, la que se fatiga por vuestro placer; mas, a poco tardar, esta noche, llevaréis vos el peso. En marcha, yo voy a comer; vos, deprisa a la celda.