Sonetos
Sonetos Ninguna, salvo ocurra este milagro:
Que mi amor perdure en negra tinta.
Ya harto. el descanso de la muerte
Pediría, viendo al mérito mendigo,
Y lo nulo e indigno engalanado,
Y la pura confianza defraudada,
Y la honra adjudicada erróneamente,
Y la casta virtud prostituida,
Y lo digno y perfecto envilecido,
Y la fuerza vejada por deformes,
Y el arte injustamente amordazado,
Y al necio doctoral juez del talento,
Y la simple verdad vuelta simpleza,
Y el bien del prepotente mal cautivo.
Ya harto de pesares, partiría,
Mas si muero a mi amor dejaré sólo.
¿Debe cohabitar con lo corrupto
Y agraciar la impiedad con su presencia,
De modo que el pecado con él medre
Y se ornamente con su compañía?
¿Por qué han de imitarlo los afeites