Sueño de una noche de verano
Sueño de una noche de verano Los trinos del ruiseñor
arrullen su sueño en paz,
y no le turben encantos,
magia, hechizos ni mal.
HADA 1.ª— (Canta).
Partamos. Que a nuestro dueño
una sola vele el sueño.
(Salen las hadas. TITANIA duerme. Entra OBERÓN).
OBERÓN.—Lo que veas al despertar (exprime la flor en los párpados de Titania), esto sea tu verdadero amor. Ama y languidece por ello; ya sea onza, gato, oso, leopardo o cerdoso verraco, ha de aparecer a tus ojos, cuando despiertes, como digno de ser amado. Y despierta cuando esté cerca algún objeto vil.
(Sale OBERÓN. Entran LISANDRO y HERMIA).
LISANDRO.—Amor mÃo, estáis a punto de desmayaros a fuerza de peregrinar por el bosque, y a decir verdad he perdido el camino. Descansemos, Hermia, si os parece bien, y aguardemos la luz del dÃa.
HERMIA.—Sea, Lisandro. Buscad un lecho para vos, que reclinaré la cabeza sobre este banco.
LISANDRO.—El mismo hacedillo de hierbas servirá de almohada para los dos. Un corazón, un lecho, dos pechos y una fe.
HERMIA.—No, buen Lisandro, amado mÃo. Por amor a mÃ, yaced a más distancia, no tan cerca.