Sueño de una noche de verano
Sueño de una noche de verano LISANDRO.—¡Oh! Comprended, vida mÃa, el sentido inocente de mis palabras. En los coloquios de amor, el amor percibe el intento. Quiero decir que mi corazón está ligado al vuestro de modo que ambos sólo pueden ser uno: dos pechos unidos por un mismo juramento no son sino dos pechos y una sola fe. No me niegues pues, un lecho a tu lado, porque descansando junto a ti no sueño en traiciones.
HERMIA.—Lisandro habla con ingeniosa agudeza; habrÃa ofendido mi educación y mi orgullo si hubiese pensado mal de Lisandro. Pero, por amor y por cortesÃa, yaced un tanto más lejos, gentil amigo mÃo. En la modestia humana semejante separación es lo que corresponde a un honrado soltero y a una doncella. AsÃ, alejaos y buenas noches, dulce amigo. Nunca se mude tu amor hasta el fin de tu vida.
LISANDRO.—Y yo digo amén, amén a esa dulce plegaria. Que mi vida acabe donde concluya mi lealtad. He aquà mi lecho. Que te brinde el sueño toda su paz.
HERMIA.—Con la mitad de ese deseo cerrarÃa contenta los párpados.
(Duermen. Entra PUCK).