Sueño de una noche de verano
Sueño de una noche de verano PUCK.—He recorrido el bosque, pero no he hallado ateniense alguno en cuyos ojos pueda probar el poder del jugo de esta flor para suscitar una pasión. ¡Noche y silencio! ¿Quién hay all� Lleva vestido de Atenas. Éste, a lo que dijo mi señor, es aquél que menosprecia a la virgen ateniense. Y he aquà a la pobre doncella dormida profundamente sobre la tierra húmeda y sucia. ¡Pobre paloma! ¡No se atreve a acostarse junto a ese desalmado y descortés villano! Sobre tus ojos vierto todo el poder de este encanto; que cuando despiertes, el amor no te deje cerrar los ojos; y despierta tan luego como me haya ido, pues he de retornar junto a Oberón.
(Sale PUCK. Entran DEMETRIO y ELENA, corriendo).
ELENA.—Detente, aunque me mates, dulce Demetrio.
DEMETRIO.—Te exijo que te alejes, no me persigas asÃ.
ELENA.—¡Oh, amado mÃo! ¿Me abandonarÃas? No, no lo hagas.
DEMETRIO.—Detente o te mato; quiero ir solo.
(Sale DEMETRIO).