Sueño de una noche de verano

Sueño de una noche de verano

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

LISANDRO.—No ve a Hermia. ¡Oh tú, Hermia, duerme allí y jamás vuelvas a acercarte a Lisandro! Pues así como el exceso de golosinas trae al estómago la mayor náusea y fatiga; o como las herejías que los hombres abandonan, por nadie son tan odiadas como por los que sufrieron su engaño; así tú, exceso y herejía mía, sé odiada más que todo, y aún más por mí que por otro alguno. Y que todas mis facultades consagren su poder y su amor a honrar a Elena y a ser su caballero.

(Sale LISANDRO).

HERMIA.—(Levantándose.) ¡Socorro, Lisandro, socorro! ¡Haz cuanto puedas para arrancar esta serpiente que se arrastra sobre mi pecho! ¡Oh, por piedad! ¡Qué pesadilla he tenido! ¡Mira, Lisandro, cómo todavía tiemblo de pavor! Soñé que una serpiente me devoraba el corazón, y que tú, sentado, te reías de su cruel voracidad. ¡Lisandro! ¡Qué! ¡No está aquí! Lisandro, ¡oh, Dios! ¿Ido? ¿Ni al alcance de la voz? ¿Ido? ¿Sin una palabra, sin un signo? ¡Habla, amor de los amores! Habla si me escuchas. ¿No? Pues ya veo bien que estás lejos; fuerza será correr a ti, o a la muerte.

(Sale HERMIA).


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker