Sueño de una noche de verano
Sueño de una noche de verano Atenas. Cuarto en el palacio de Teseo.
Entran TESEO, HIPÓLITA, FILÓSTRATO y acompañamiento.
TESEO.—No está lejos, hermosa HipĂłlita, la hora de nuestras nupcias, y dentro de cuatro felices dĂas principiará la luna nueva; pero ¡ah!, ¡con cuánta lentitud se desvanece la anterior! Provoca mi impaciencia como una suegra o una tĂa que no acaba de morirse nunca y va consumiendo las rentas del heredero.
HIPĂ“LITA.—Pronto declinarán cuatro dĂas en cuatro noches, y cuatro noches harán pasar rápidamente en sueños el tiempo; y entonces la luna, que parece en el cielo un arco encorvado, verá la noche de nuestras solemnidades.
TESEO.—Ve, FilĂłstrato, a poner en movimiento la juventud ateniense y prepararla para las diversiones: despierta el espĂritu vivaz y oportuno de la alegrĂa y quede la tristeza relegada a los funerales. Esa pálida compañera no conviene a nuestras fiestas. (Sale FILĂ“STRATO). HipĂłlita[1], ganĂ© tu corazĂłn con mi espada, causándote sufrimientos; pero me desposarĂ© contigo de otra manera: en la pompa, el triunfo y los placeres.
(Entran EGEO, HERMIA, LISANDRO y DEMETRIO).
EGEO.—¡Felicidades a nuestro afamado duque Teseo!
TESEO.—Gracias, buen Egeo ¿Qué nuevas traes?