Sueño de una noche de verano
Sueño de una noche de verano TESEO.—Lo es en sà mismo; pero faltándole en esta coyuntura el favor de vuestro padre, hay que considerar como más digno el otro.
HERMIA.—DesearÃa solamente que mi padre pudiese mirar con mis ojos.
TESEO.—Más bien vuestro discernimiento deberÃa mirar con los ojos de vuestro padre.
HERMIA.—Que vuestra alteza me perdone. No sé qué poder me inspira audacia, ni como podrá convenir a mi modestia el abogar por mis sentimientos en presencia de tan augusta persona; pero suplico a vuestra alteza que se digne decirme cual es el mayor castigo en este caso si rehúso casarme con Demetrio.
TESEO.—O perder la vida o renunciar para siempre a la sociedad de los hombres[2]. Consultad pues, hermosa Hermia, vuestro corazón, daos cuenta de vuestra tierna edad, examinad bien vuestra Ãndole para saber si en el caso de resistir a la voluntad de vuestro padre podréis soportar la librea de una vestal, ser para siempre aprisionada en el sombrÃo claustro, pasar toda la vida en estéril fraternidad entonando cánticos desmayados a la frÃa y árida luna. Tres veces benditas aquéllas que pueden dominar su sangre y sobrellevar esta casta peregrinación; pero en la dicha terrena más vale la rosa arrancada del tallo que la que marchitándose sobre la espina virgen crece, vive y muere solitaria.
