Trabajos de amor perdidos
Trabajos de amor perdidos REY.—Esa doncella no te servirá de nada.
COSTARD.—Esa doncella me servirá, señor.
REY.—Voy a pronunciar tu sentencia. Por ocho dÃas estarás a pan y agua.
COSTARD.—¡PreferirÃa un mes a carnero y sopas!
REY.—Y don Armado será tu guardián. Señor Berowne, encargaos de que se le confÃe. Y por lo que respecta a nosotros, señores, procedamos a poner en práctica lo que unos y otros hemos jurado solemnemente. (Salen el REY, LONGAVILLE y DUMAINE.)
BEROWNE.—ApostarÃa mi cabeza contra el sombrero de cualquier hombre de bien, a que no tardarán en violarse esos juramentos y esas leyes. ¡Vamos, pÃcaro!
COSTARD.—Padezco persecución por la verdad, señor; porque la verdad es que me han sorprendido con Jaquineta, y Jaquineta es una verdadera muchacha. ¡Saludo, por tanto, la amarga copa de la prosperidad! Tal vez la aflicción vuelva a sonreÃrme un dÃa. ¡Hasta entonces, reposa, dolor! (Salen.)