Trabajos de amor perdidos
Trabajos de amor perdidos no me acuses de pecado.
Júpiter, por ti jurara
que Juno era negra, acaso,
y negaría ser Júpiter
por ser mortal a tu lado.
Voy a remitirle esto y alguna cosa más clara, que exprese la dolorosa tortura de mi sincero amor. ¡Oh! ¡Que el rey, Berowne y Longaville no estuvieran también enamorados! El mal, sirviendo de ejemplo al mal, borraría de mi frente la tacha de perjurio, pues nadie es culpable cuando todos desatinan.
LONGAVILLE.—(Avanzando.) Dumaine, tu amor no es caritativo cuando desea que sus tormentos los conlleven los demás. Podéis palidecer; pero yo me ruborizaría de haber sido sorprendido en una modorra así.