Trabajos de amor perdidos
Trabajos de amor perdidos BEROWNE.—(Aparte.) ¡Amén, igualmente para los mÃos! ¿No es éste un hermoso vocablo?
DUMAINE.—¡Quisiera olvidarla; pero enfebrece mi sangre y no me abandona su recuerdo!
BEROWNE.—(Aparte.) ¡Que enfebrece tu sangre! Una sangrÃa podrÃa ofrecérsela entonces en su cubilete[55]. ¡Dulce equivocación!
DUMAINE.—Leamos una vez más la oda que le he compuesto.
BEROWNE.—(Aparte.) Aquilatemos una vez más las diversas variaciones del amor.
DUMAINE (Leyendo.)
Un dÃa, dÃa funesto,
Amor, cuyo mes es mayo,
vio una flor bella en el aire
caprichoso jugueteando.
Entre sus hojas, la brisa,
invisible, se abrÃa paso.
Enfermo, ansiaba el amante
ser en brisa transformado.
Brisa, decÃa, tus mejillas
triunfan, mas yo no lo alcanzo.
De tus espinas, mi diestra
no separarse ha jurado.
Que se hizo la juventud
para coger lo que es bálsamo.
Si me convierto en perjuro,