Trabajos de amor perdidos
Trabajos de amor perdidos BEROWNE.—(Aparte.) ¡OrÃ, orÃ![54] ¡Antiguo juego de niños! Como un semidiós sentado sobre el Olimpo, contemplo cuidadosamente desde las alturas los secretos de estos malaventurados locos. ¡Más sacos al molino! ¡Oh cielos! Mis aspiraciones se realizan.
Entra DUMAINE, con un papel
¡Dumaine transformado! ¡Cuatro chochas en una fuente!
DUMAINE.—¡Oh, divinÃsima Cate!
BEROWNE.—(Aparte.) ¡Oh, profanÃsimo mequetrefe!
DUMAINE.—¡Por los cielos! ¡La maravilla de los ojos mortales!
BEROWNE.—(Aparte.) ¡Por la tierra! Es tan sólo una criatura corporal. Por lo tanto, mientes.
DUMAINE.—¡Su cabellera de ámbar eclipsa al mismo ámbar!
BEROWNE.—(Aparte.) ¡Un cuervo de color ámbar! ¡Cosa singular! DUMAINE.—¡Esbelta como el cedro!
BEROWNE.—(Aparte.) ¡Cuidado, eh! Tiene las espaldas encinta.
DUMAINE.—¡Hermosa como el dÃa!
BEROWNE.—(Aparte.) SÃ, como algunos dÃas en que brilla el sol por su ausencia.
DUMAINE.—¡Oh, que no se realizaran mis deseos!
LONGAVILLE.—(Aparte.) ¡Y los mÃos!
REY.—(Aparte.) ¡Y los mÃos también, AltÃsimo Señor!