Trabajos de amor perdidos
Trabajos de amor perdidos ROSALINA.—Voy a decÃroslo. Si mi cara hubiese sido tan linda como la de vosotras, mi regalo habrÃa sido más importante. Esto lo atestigua. Mirad: he recibido también versos, que debo agradecer a Berowne. La medida es justa, y si el contenido lo fuera igualmente, serÃa la más hermosa divinidad de la tierra. Se me compara a veinte mil bellezas. ¡Oh! Ha hecho mi retrato en su carta.
PRINCESA.—¿Se te parece?
ROSALINA.—Mucho en las letras, nada en los elogios.
PRINCESA.—«¡Hermosa como la tinta!». La conclusión es chistosa.
CATALINA.—¡Bella como la B mayúscula de un cuaderno!
ROSALINA.—¡Cuidado con los pinceles! ¡Cómo! ¡Que no muera deudora de vos, mi dominical encarnada, mi letra de oro! ¡Oh! ¡Lástima que tengáis la cara llena de la o![71]
CATALINA.—¡Sea la viruela de la chanza! ¡Y que granice a todas las bravÃas!
PRINCESA.—Pero ¿qué os ha enviado el apuesto Dumaine?
CATALINA.—Este guante, señora.
PRINCESA.—¿Y no os ha remitido el compañero?