Trabajos de amor perdidos
Trabajos de amor perdidos ROSALINA.—¿Qué significación obscura, ratoncito, dais a la palabra encendido?
CATALINA.—La de un corazón encendido en una belleza obscura.
ROSALINA.—(Un tanto molesta.) Necesitamos más luz para entenderos. CATALINA.—Apagaréis la luz soplando en ella. Por consiguiente, acabaré el argumento a la sombra.
ROSALINA.—Es natural; todo lo que hacéis es siempre en la sombra.
CATALINA.—No podéis vos decir lo mismo, pues sois una muchacha de ligereza encendida.
ROSALINA.—Verdaderamente, pero menos que vos; por eso soy ligera.
CATALINA.—Nunca me habéis pesado. ¡Oh! De ello deduzco que no sabéis cuánto peso.
ROSALINA.—Por una razón mayor: sois demasiado pesada.
PRINCESA.—Las dos os devolvéis bien la pelota. He aquà un tenis admirablemente jugado. Pero Rosalina, vos también habéis recibido un obsequio. ¿Quién os lo ha enviado? Y ¿en qué consiste?