Macbeth
Macbeth El PRIMER ASESINO se presenta embozado en la puerta; mientras LOS SEÑORES hablan le observa MACBETH.
MACBETH:
Y ellos te corresponden
y con el grato corazón responden
iguales en amor y cortesía.
También se iguale, pues, vuestra alegría;
ahora me sentaré; gozad en tanto
de jovial libertad el dulce encanto.
Llénense vuestras copas.
(En la puerta al asesino, aparte).
Traes la frente
manchada en sangre.
ASESINO:
Y aun está caliente,
que es la sangre de Banquo.
MACBETH:
¿Le has matado?
ASESINO:
Yo mismo el corazón le he traspasado.
MACBETH:
¡Excelente puñal! También lo fuera
el que a su hijo Fleance muerte diera.
Si así lo hiciste tú no tienes precio.
ASESINO:
Fleance, señor, huyó.