Macbeth
Macbeth MACBETH:
¿Pues cómo, necio,
le dejaste escapar, si su existencia
es la grave dolencia
de mi presente estado?
Si no fuera por él consolidado
cual fuerte roca mi poder se hallara
y cual los aires libres se espaciara;
ora me siento estrecho, reducido
y entre dudas horribles comprimido.
¿Está Banquo seguro?
ASESINO:
Heridas veinte
distribuidas entre cuello y frente,
mortal la más pequeña, le hemos hecho;
y más de doce abrimos en su pecho;
en una zanja queda. Estáis servido.
MACBETH:
La serpiente cruel postrada ha sido;
el gusano escapó; pero su seno
antes de mucho engendrará veneno:
de robustez carece todavía…
Vete y vuelve mañana al ser de día.