Macbeth
Macbeth Cuanto hay demás que hacer, llamar al seno
de su patria querida y a su hogar,
los mÃseros proscriptos, que el veneno
o el parricidio atroz logró ahuyentar;
Y hoy mendigan con fiera pesadumbre
sustento amargo y con fatal gemir;
y al recordar su patria, viva lumbre
se ve en sus ojos por el llanto hendir[79];
Mandar que a los secuaces pronta se haga
justicia del tirano y su mujer;
la cual se dice que en la propia daga
vino al fin cual suicida a perecer;
Y lo demás, en fin, que os sea debido,
en coyuntura propia y en sazón,
será con el favor de Dios cumplido
cual anhelo con recto corazón.
Para bien de mi pueblo la corona
acepto que de Duncan heredé:
os convido, señores, para Escona;
y ante vosotros juramento haré.
(Trompetas & clarines).
FIN DEL DRAMA.