Macbeth
Macbeth Te repugna jugar falso, mas no ganar con doblez
si no fraguas tú el engaño. En tu mente el interés
te enseña cómo has de obrar; mas te detienen, Macbeth,
temores del precipicio que sueles ver a los pies.
Los mismos actos, empero, que empalidecen tu sien
y dan temblor a tu mano no quisieras deshacer
si cumplidos los mirases. Ven pronto, mi esposo, ven,
y derrámense en tu oído mi espíritu y mi poder.
Ven, señor, porque mi lengua desvanezca ese tropel
de escrúpulos que le asedian con menguada timidez.
Ven y ciñe la diadema y ocupa el regio dosel
que la fortuna te brinda.
(Entra un CRIADO).
¿Qué quieres?
CRIADO:
Señora, el rey
llegará esta noche.
LADY MACBETH:
¿Adónde?
CRIADO:
Aquí mismo.
LADY MACBETH: