Macbeth
Macbeth penas y cuidados marañando van.
Asesina al sueño, muerte cotidiana;
del trabajo duro baño calmador;
bálsamo que al alma contristada sana;
del festín de vida sabroso licor».
LADY MACBETH:
¿Pero qué pretendes?
MACBETH:
Y luego decía
la voz con más fuerza doblando el gemir,
«¡despierta! el de Glamis mató al que dormía
y el de Cawdor nunca podrá ya dormir».
Perpetua vigilia mantendrá en sus ojos…
LADY MACBETH:
¿Y quien así hablaba? ¿acaso no ves
que tus altos hechos hundes en abrojos
ilusión mintiendo que fingida es?
vé, señor, con agua lava de tus manos
ese testimonio asqueroso asaz.
De imágenes tristes recuerdos livianos
ahuyenta del alma; renazca la paz.
Lávate las manos: ¿por qué los puñales
trajiste contigo? Vuélvelos allí,
junto a los que duermen y los cabezales
de sangre salpica. Manchados así…
MACBETH:
No voy más… yo… tiemblo de ver esta hazaña;