Macbeth
Macbeth millares de escorpiones, las entrañas
me corroen con diente venenoso.
¿Sabes que Banquo y Fleance ora cabalgan
y que alientan felices?
LADY MACBETH:
¿Pero el plazo
es de su vida eterno?
MACBETH:
La esperanza
de que son vulnerables me consuela.
Regocíjate, pues, que antes que el alba
termine del murciélago enclaustrado
el fatídico vuelo; antes que salga:
escamoso nocturno escarabajo
con el zumbido de las negras alas
tocando soñoliento, infausto doble,
oirás un hecho de hórrida importancia.
LADY MACBETH:
¿Y cuál es?
MACBETH:
De este crimen sé inocente
hasta que consumado ya le aplaudas.
Ven, ven, lóbrega noche, y cubre el día;
y con mano invisible, ensangrentada,
rompe las ligaduras que me oprimen
y el rostro empalidecen. Tu luz clara
ya se condensa ¡oh día! y ya hacia el bosque