Cuentos goticos
Cuentos goticos Entonces se dirigió a las murallas, y vio a Corradino y a Federico de Austria, que desfilaban conduciendo la línea de caballeros en la llanura. Los observó durante un tiempo; luego, volviéndose hacia sus cardenales, dijo:
—Son las víctimas que se dejan conducir al sacrificio.
Sus palabras resultaron una profecía. Aparte de los primeros éxitos de Corradino y del número superior de su ejército, fue derrotado por la astucia de Carlos en una encarnizada batalla. Escapó del campo, y, con unos pocos amigos, llegó hasta una torre llamada Astura que pertenecía a la familia Frangipani de Roma. Allí alquiló un navío, embarcó y se hizo a la mar, poniendo rumbo a Sicilia, que se había rebelado contra Carlos y le recibiría, eso esperaba, con júbilo. Cuando estaban todos a bordo, un individuo de la familia Frangipani, al ver un barco lleno de alemanes que salía de la costa, sospechó que se trataba de fugitivos de la batalla de Tagliacozzo, de modo que los siguió con otros barcos y los tomo prisioneros a todos. La persona de Corradino era una presa apetecible para él. Le entregó a manos de su rival y fue recompensado con la concesión de un feudo cerca de Benevento.