Cuentos goticos
Cuentos goticos El duque de Orleans fue emboscado y asesinado por el duque de Borgoña. El miedo y el terror se apoderaron de París. El delfín y la reina se aislaron; se suspendieron todos los placeres. Yo me cansé de ese estado de cosas… mi corazón ansiaba mis correrías infantiles. Casi era un mendigo; sin embargo, podía regresar, reclamar a mi prometida y reconstruir mis riquezas. Unas cuantas empresas felices como comerciante me harían rico de nuevo. No obstante, no retornaría con aspecto humilde. Mi última disposición fue desprenderme de mi propiedad próxima a Albaro por la mitad de su valor a cambio de dinero inmediato. Luego despaché toda clase de artesanías, tapices y muebles de esplendor real para preparar lo último que me quedaba de la herencia: mi palacio de Génova. Pero aún me demoré un poco más, avergonzado por el papel de hijo pródigo que debía representar. Envié mis caballos. Le mandé a mi prometida una jaca española sin igual, cuyos jaeces centelleaban con joyas y telas de oro. En todas partes hice grabar las iniciales de Juliet y su Guido. Mi regalo obtuvo favor a ojos de ella y de su padre.