Cuentos goticos
Cuentos goticos No obstante, retornar como un derrochador proclamado, con la marca del despilfarro impertinente, quizá para el escarnio y el encuentro sólo de reproches o burlas de mis compatriotas, no era una perspectiva alentadora. Como un escudo que me protegiera de censura, invité a unos pocos de mis camaradas más intrépidos a acompañarme: así fui armado contra el mundo, escondiendo un sentimiento ulcerado, mitad miedo y mitad penitencia, con una exhibición osada e insolente de vanidad satisfecha.