Cuentos goticos
Cuentos goticos —¡Juliet, tú eres mÃa! ¿Acaso no intercambiamos juramentos en nuestra inocente infancia? ¿No somos uno a los ojos de Dios? ¿Dejarás que el frÃo corazón y la gélida sangre de tu padre nos separen? Sé generosa, amor mÃo, sé justa; no retires un regalo, el último tesoro de tu Guido, no reniegues de tu juramento; desafiemos al mundo y, ajenos a los cálculos de la edad, encontremos en nuestro mutuo afecto un refugio para todos los males.