Cuentos goticos
Cuentos goticos —No puedo traer más hojas, pues el suelo está cubierto de nieve; y tampoco tengo nada con lo que taparte.
—¿Tiene frÃo? —preguntó Ludovico, acercándose y agachándose junto a la afligida muchacha.
—¡Oh, mucho! —exclamó—. Y no hay modo de evitarlo.