Cuentos goticos
Cuentos goticos De esta forma pasaron casi dos años, y apareció un hermoso hijo para unir a los amantes con lazos más profundos y llenar su humilde techo con sonrisas y alegría.
Rara vez iba Ludovico a Mondolfo, y su padre, que persistía en su antigua política, y estaba contento de que gracias a su relación con una campesina hubiera aliviado su mente del temor de que hiciera contactos importantes y amigos peligrosos, incluso descartó su presencia en las visitas a Nápoles. Fernando no sospechaba que su hijo se había casado con su favorita de baja cuna; de lo contrario, la aversión que sentía hacia éste no le habría impedido resistirse a una alianza tan degradante, y, mientras la sangre fluyera en las venas de Ludovico, jamás habría reconocido a un vástago contaminado por las aguas más sucias de una campesina.