Cuentos goticos
Cuentos goticos El bosque quedaba ya muy lejos, a su espalda, y necesitaba alimentos. Pasó la noche —una noche balsámica y suave—, las brisas la refrescaron, la centelleante atmósfera la envolvió y las luciérnagas aletearon a su alrededor; los murciélagos revolotearon en el aire, y el búho de pesadas alas ululó toda la noche, mientras el constante sonido de los grillos llenó sus oÃdos. Yació en el suelo, con el niño cobijado en sus brazos, y observó el cielo estrellado. Muchos pensamientos se agolparon en su cabeza: Ludovico y su reunión con él, el júbilo después del dolor… y asà olvidó que estaba sola, medio muerta de hambre, rodeada de enemigos en una llanura desierta de Calabria, y durmió.