Cuentos goticos
Cuentos goticos Con una devoción con la que casi nunca antes habÃa visitado una iglesia dedicada a un santo, ascendió por los escalones rotos del templo más grande y entró en la parcela que encerraba. Un circuito interior de columnas más pequeñas formaban una zona más reducida, y allÃ, sentándose sobre el enorme fragmento de una cornisa rota que habÃa caÃdo, esperó en silencio, como aguardando que algún oráculo visitara sus sentidos y la guiara.